Fútbol y estudios: se puede con los dos
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Fútbol y estudios: cómo compaginarlos (guía para futbolistas y padres)

La respuesta corta, y la damos antes de nada: se puede, y hay que hacerlo. El día tiene 24 horas y da para clase, entrenar con el equipo, entrenar por tu cuenta y descansar. No da para hacerlo todo cómodo, eso es verdad. Pero da.

Esta guía va para los dos: para el futbolista que está en la duda y para el padre o la madre que no sabe cómo ayudar sin agobiar.

La pregunta que más nos llega: «¿dejo de estudiar para entrenar más?»

Nos la hacen por redes bastante a menudo, y siempre respondemos lo mismo.

No. Y no por un discurso de responsabilidad, sino por matemáticas.

Piensa en tu vida como una mesa. Si tiene una sola pata y esa pata se rompe, la mesa se cae entera. Una lesión seria, un año malo, un club que no te renueva, un estirón que no llega. Cualquiera de esas cosas puede pasar y no depende de ti.

Quien tiene dos patas —fútbol y formación— sigue de pie. Y hay algo que casi nadie dice: el que estudia no entrena menos. Entrena igual. Lo que hace es organizarse mejor, porque no le queda otra.

Además, dejar los estudios no suele traducirse en más horas de entrenamiento de calidad. Se traduce en más horas muertas. El futbolista amateur que mejora no es el que tiene el día entero libre: es el que tiene cuatro o cinco horas a la semana bien usadas.

Una semana real, con el instituto dentro

Esto es lo que se parece a una semana de un futbolista de 14 a 18 años que entrena tres días con el equipo y juega el domingo:

DíaEquipo / partidoPor tu cuentaEstudio
LunesDescanso o entreno suave—La tarde entera libre: el mejor día para ponerte al día
MartesEntrenamientoFuerza, 45-60 min antes o despuésDespués de cenar, bloque corto
Miércoles—Fuerza o trabajo específicoTarde larga de estudio
JuevesEntrenamiento—Bloque corto
ViernesEntrenamientoMovilidad, 10 minPoco: viernes es viernes
Sábado——Mañana de estudio, tarde libre
DomingoPartido—Nada. El domingo se compite y se descansa

No es un horario que haya que copiar: es para que veas que los huecos existen. La mayoría de los que dicen que no tienen tiempo tienen el lunes y el miércoles enteros por delante.

Dos reglas que funcionan:

  • Lo de fuerza, pegado al entrenamiento del equipo. Ir al gimnasio un día suelto se abandona; hacerlo justo antes o después de un entreno que ya tienes en el calendario, no. Cómo montarlo está en la rutina de gimnasio para futbolistas.
  • El domingo no se estudia. Compites, comes, duermes. Si arrastras el estudio al domingo, la semana siguiente empieza con deuda.
Semana tipo de un futbolista: tres entrenamientos, un partido y los huecos de estudio

Época de exámenes: qué se toca y qué no

Aquí es donde se rompe todo, y donde se toman las peores decisiones. Lo que hacemos nosotros con los futbolistas que entrenan con nosotros:

  1. No se deja de entrenar. Se recorta. En semana de exámenes, el trabajo individual baja de tres sesiones a una o dos, más cortas. Parar del todo dos semanas cuesta después más de lo que ahorra.
  2. Lo primero que se quita es el volumen, no la intensidad. Mejor una sesión de 30 minutos con las series buenas que una hora arrastrada.
  3. El sueño no se toca. Es lo que más se sacrifica y lo que peor sale, en las dos direcciones: se rinde peor en el examen y se rinde peor el domingo.
  4. Se avisa al entrenador. Un míster que sabe que tienes exámenes lo entiende casi siempre; uno que te ve desaparecer sin explicación, no.

Y una cosa que conviene tener clara: estudiar cansa. La fatiga mental no es un invento, y llegar al partido después de tres días de exámenes se nota en las decisiones más que en las piernas. Lo contamos entero en visión de juego y toma de decisiones.

Si eres el padre o la madre

Tres cosas que sí funcionan, por delante de cualquier charla:

  • No uses el fútbol como castigo. El «si no apruebas, no juegas» es tentador y suele salir mal: convierte lo que más le motiva en una amenaza, y lo que consigue muchas veces es que esconda las notas. Abajo lo desarrollamos.
  • Ayúdale con el calendario, no con la voluntad. Sentarse un domingo por la noche a mirar la semana juntos vale más que diez conversaciones sobre esforzarse.
  • Cuidado con el coche. El trayecto de vuelta del partido no es el momento de hablar de notas ni de la jugada del minuto 70. De eso va cómo ayudar a tu hijo a mejorar en el fútbol sin quemarlo.

Y si el fútbol va en serio

Si el nivel es alto y hay opciones reales, la organización pesa todavía más, no menos. Lo que vemos en los futbolistas que llevan las dos cosas adelante es siempre lo mismo: tienen un plan de entrenamiento que encaja con su calendario real, no uno copiado de internet que pide cinco días de gimnasio que no existen.

Eso es lo que hacemos en el programa MVP-90: la programación se monta alrededor de tus entrenamientos, tus partidos y el tiempo que de verdad tienes, y se ajusta cada semana. En época de exámenes se adapta, no se abandona.

Y si lo que te preocupa es el después, hay mucho fútbol más allá de jugar: entrenador, preparador físico, fisioterapeuta, analista, ojeador. Las repasamos en qué estudiar si te gusta el fútbol.

¿Estudiar? si mi hijo va a ser futbolista…

En España hasta los dieciséis años los jóvenes tienen la obligación de ir al colegio. Que la educación sea obligatoria nos abre un abanico de diversos escenarios que pueden plantearse. Por una parte, podemos tener el caso de un deportista que destaca en su disciplina y se le autoriza a estudiar a distancia. En otros casos, se puede acudir a escuelas especializadas que permiten compaginar deporte y estudios…etc.

Lo interesante de esas situaciones es comprender que habrá jóvenes que son capaces de compaginar el deporte con su obligación de estudiar. Otros solamente irán a clase porque no les queda más remedio o incluso los llegarán a abandonar en cuanto tengan la oportunidad.

La buena noticia de todo esto es que compaginar el deporte y los estudios es posible, ya que la formación académica y la actividad deportiva son algo totalmente compatible. Ambas esferas pueden ayudarse mutuamente entre ellas. ¿Cómo? pues, por ejemplo, haciendo que los jóvenes se esfuercen más en el colegio gracias a la contribución del deporte.

En este tema, el papel de las madres y los padres es de gran importancia. Se trata de balancear ambos campos y, empezando ya desde la niñez, darle el peso que corresponda a cada uno. El objetivo es buscar un equilibrio entre lo académico y lo deportivo lo antes posible. Tratando así de evitar posibles situaciones de fracaso escolar una vez llegada a la adolescencia.

Beneficios de estudiar

El deporte puede aportar grandes beneficios a la educación de nuestros hijos, pero pensar que la práctica deportiva puede sustituir a los estudios es un disparate.

Estudiar nos permite adquirir conocimientos, una formación que nos brinda la oportunidad de ser personas cultas y preparadas. Ir a clase favorece que nos relacionemos con otras personas con intereses diferentes a los nuestros y ayuda a fortalecer la disciplina.

Lo más adecuado sería entender el deporte como un complemento de gran valor para la formación académica. La finalidad de esto es no sobredimensionar la importancia de la actividad deportiva. En esa situación, los estudios serán una fuente de estimulación paralela al deporte, pudiendo tener así otro “combustible” diferente. Se trata de evitar que los jóvenes relacionen el hecho de ganar o perder con el valor que se dan a ellos mismos como personas. 

Estudiar no solamente ofrece ventajas como las mencionadas o incluso que nos pueda ayudar a asimilar mejor conceptos complejos en la parcela deportiva. Además, da la posibilidad de disfrutar de esos beneficios, tanto a las personas que no tienen la oportunidad de terminar triunfando en la élite como a cualquiera que practique deporte. ¿Por qué íbamos entonces a privarnos de las ventajas de poder compaginar los estudios con el deporte?

No debe olvidarse, que aún tratándose de personas que llegan a triunfar en la élite, una vez que su carrera deportiva termina, continúan siendo personas muy jóvenes que deben buscar nuevos rumbos y desafíos en su vida.

La responsabilidad de los padres: ¿Cómo ayudo a mi hijo a compaginar deporte y estudios?

Tanto los padres como las madres deben asumir que es su responsabilidad inculcar a sus hijos que estudiar es algo importante e ineludible, es su responsabilidad. La actividad deportiva debe ser un complemento que deben compatibilizar con su obligación principal, que es estudiar, por mucho que les apasione o sean muy buenos practicando su deporte. 

Es importante que los padres y otras figuras del ámbito deportivo como los entrenadores, tengan en cuenta que el esfuerzo de los deportistas en relación a su actividad académica es importante. Tendrá que tenerse en cuenta también el trabajo que se realiza en la parcela deportiva, de forma que los deportistas puedan asimilarlo y no bajar su rendimiento en ninguno de los dos campos.

¿Qué podemos hacer?

En muchos casos, unos de los principales conflictos (y casi la primera piedra que hay que salvar a la hora de poder compaginar ambos) que se da entre deporte y estudios es la organización del tiempo. Los horarios de los colegios, institutos y universidades, añadido a las tareas escolares, dificultan mucho la práctica deportiva. Se requieren muchas horas de dedicación y eso puede resultar muy estresante. 

Barriendo para casa,  podemos utilizar esa situación para que los jóvenes aprendan a organizarse y aprovechen los “huecos” de los horarios. Por ejemplo, si el entrenamiento empieza a las 7 y las clases han terminado a las 5, para hacer las tareas o una parte de ellas. También podría ser muy útil utilizar el desplazamiento al lugar de entrenamiento para adelantar sus tareas.

La disciplina que adquirimos con el deporte no va a incluir solamente el tiempo de entrenamientos o competiciones por lo tanto. También abarca el hecho de organizar su actividad principal, en este caso los estudios, de forma que puedan practicar deporte con la dedicación que desean. 

En definitiva, los jóvenes que aprenden a aprovechar bien su tiempo y organizarse adecuadamente, sin descuidar sus estudios, adquirirán una fortaleza mental que les será de gran utilidad.

No debe olvidarse que sus horarios son muy exigentes: asistir a clases, entrenamientos una vez que termina el horario escolar, realizar las tareas, competir el fin de semana… Además de descansar adecuadamente para poder rendir tanto en los estudios como en el deporte, contar con un horario que incluya todas sus obligaciones puede ayudar. Así podrán organizar el tiempo y no descuidar todas las actividades que deben realizar. Se trata de asumir que han adquirido un compromiso con el deporte y por lo tanto deben responsabilizarse de su decisión y aprender a compaginarlo para “llegar a todo”.

«Si no apruebas, no juegas» vs Competir es un premio

Como hemos visto, que los padres y las madres le hagan ver a sus hijos la importancia de los estudios es algo fundamental. sobre todo teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos, los jóvenes ven el deporte como algo mucho más atractivo.

Para que nuestros hijos puedan asumir que lo más importante son sus estudios, otras estrategias que pueden emplear los padres son por lo tanto, interesarse por sus actividades escolares. Puede ser de gran ayuda preguntar por sus tareas y actividades, ayudar en la medida de lo posible…y por supuesto, exigir un rendimiento mínimo.

Si fuera necesario, se podría vincular su rendimiento en los estudios con lo que más le gusta a nuestro hijo, que es la práctica del deporte. No se trata de llegar a una situación como por ejemplo: “pues si vas mal en las clases te quito del equipo de fútbol”. O peor aún…que pasados unos días “levantemos la mano” y se le perdone. Se trata de hacer que una actividad que le gusta mucho, pueda servir para reforzar el esfuerzo de otra que no le gusta tanto o le supone mayor dificultad.

Lo interesante sería proponerlo no como un castigo por tener malas notas. Competir será un premio que va vinculado a la principal obligación que tiene nuestro hijo, que son sus estudios. De esa forma, si le interesa mucho el deporte, lo más normal será que para evitar quedarse sin jugar, el joven se esfuerce en sus obligaciones académicas.

El objetivo es que pueda haber una conciliación entre ambas esferas. La finalidad es compaginar algo que le atrae mucho, el deporte, con otra actividad que le puede aportar también grandes beneficios, sus estudios.

Estudios contra Deporte

El mensaje es claro: el deporte puede ser muy importante… pero los estudios lo son más. Si se da la situación de no sacar buenas notas y por lo tanto, no poder jugar, se le estaría ayudando a mejorar en los estudios al dedicarles más tiempo. Además, lo más normal sería que en la próxima evaluación sus calificaciones mejoren. En ese caso, habrá que reconocer sus esfuerzos y dejar bien claro que ha cumplido su parte y regresa a las competiciones.

En resumen, se trata de utilizar el deporte que es de gran interés para nuestros hijos, como un medio. Utilizarlo para reforzar hábitos de gran importancia como ser personas disciplinadas, sociables, respetuosas y que cumplen con su obligación de estudiar.

La tarea que tienen por delante los padres al ser los responsables de su educación es clave en todo esto.

Estrategias de gran utilidad serán:

  • Preguntar e interesarse por sus tareas
  • Ayudarles a que estructuren el tiempo al principio si les supone una dificultad, reconocer sus esfuerzos y los progresos que van haciendo
  • Procurar que descansen y que cuenten con un horario que les ayude a organizarse… 

Apoyarnos en estas estrategias ayudará a que el deporte les sirva para desarrollar valores que formarán parte de su vida en muchos ámbitos. Inculcarles la importancia de asumir responsabilidades y de compaginar sus estudios con el deporte sentará unas bases sólidas en esa dirección.

Todo ello contribuirá a que sean capaces de enfrentarse de manera mucho más eficaz a las situaciones que les plantee la vida.

Sobre mí

Soy Juan Fernández, Psicólogo y Máster en Psicología del Deporte. ¿Mi objetivo? promover los valores del deporte, ayudar a los deportistas a optimizar su rendimiento deportivo, además de asesorar y formar a través del deporte a los familiares y el entorno de los más jóvenes.

Puedes encontrarme también en instagram (@psico.deportiva.mente)

Referencias

Buceta, J.M (2015) Mi hijo es el mejor, y además es mi hijo. Madrid: Dykinson

Buceta, J.M (2004) Estrategias psicológicas para entrenadores de deportistas jóvenes. Madrid: Dykinson

Rubén tenía 15 años y estaba en el instituto cuando empezó a entrenar con un plan. Su caso es el que mejor se parece al de la mayoría:

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Y justo cuando llega el salto a senior es cuando más se nota tener las dos patas: del juvenil al fútbol senior.

Preguntas frecuentes

¿Se puede compaginar el fútbol con los estudios?

Sí, y es lo recomendable. Una semana normal de fútbol base son tres entrenamientos y un partido: quedan tardes libres suficientes para estudiar y para entrenar por tu cuenta. Lo que hace falta es organización, no más horas.

¿Debo dejar de estudiar para dedicarme al fútbol?

No. Llegar a profesional es posible pero poco probable, y una lesión o un año malo pueden cerrar esa puerta sin que dependa de ti. Quien deja los estudios no suele entrenar más: suele tener más horas muertas.

¿Cuántas horas a la semana hay que entrenar por tu cuenta?

Para la mayoría de futbolistas amateur, con dos o tres sesiones de fuerza bien organizadas a la semana es suficiente. Hablamos de cuatro o cinco horas en total, no de vivir en el gimnasio.

¿Qué hago en semana de exámenes?

Recortar, no parar. Baja a una o dos sesiones más cortas, quita volumen antes que intensidad, no toques las horas de sueño y avisa a tu entrenador. Dos semanas de parón cuestan más de lo que ahorran.

¿Funciona el «si no apruebas, no juegas»?

Pocas veces. Convierte en castigo lo que más le motiva y suele acabar en notas escondidas y en peor ambiente en casa. Funciona mejor tratar la competición como algo que se gana con el conjunto de sus responsabilidades, y ayudar con la organización.

Mi hijo llega agotado y no rinde en clase, ¿qué reviso primero?

El sueño y las comidas, por ese orden, antes que quitar entrenamientos. Un adolescente que duerme poco rinde peor en las dos cosas. Si aun así no cuadra, mira cuántas actividades hay a la semana: a veces sobra una.

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