Compaginar deporte y estudios
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Cómo ayudar a mi hijo a compaginar deporte y estudios

El deporte puede ser un instrumento muy valioso en el proceso formativo de los deportistas más jóvenes. Realizar una actividad deportiva de competición está muy bien. Pero una de las mayores preocupaciones de los padres es saber cómo pueden ayudar a sus hijos a compaginar las exigencias del deporte que practican y sus estudios. De hecho, si pensamos en la práctica deportiva de forma general, algunas de las cosas que podrían venirnos a la cabeza serían: 

Que es algo sano y nos ayuda tanto a desarrollarnos físicamente como a superarnos a nosotros mismos, a seguir unas normas, respetar a los rivales y compañeros…

En definitiva, el deporte puede funcionar como una llave para acceder a numerosos beneficios. Sin embargo, aunque se trata de una actividad divertida, también requiere esfuerzo y disciplina. El mero hecho de realizar la práctica deportiva no va a garantizar esos beneficios físicos y psicológicos.

Lo que nos interesa entonces es que los deportistas más jóvenes obtengan beneficios que ayuden a aumentar su autoconfianza, fortalecer su salud y adquieran valores que les puedan servir en otras esferas de su vida, como la organización y la disciplina. 

Las figuras de adultos (entrenadores, madres y padres, directivos…) tienen la responsabilidad de conseguir que la práctica deportiva reúna las condiciones más apropiadas para que pueda resultar beneficiosa, como por ejemplo:

  • Sobreesfuerzos debido a una actividad física demasiado estresante,
  • Dificultad para compaginar la vida social, como deportistas y como estudiantes

Si asumen su responsabilidad, podrán tratar de minimizar los posibles riesgos que van asociados a la práctica deportiva, ya que, nos guste o no, es muy improbable que nuestros hijos sean futbolistas profesionales. ¿Posible? Por supuesto. ¿Poco probable? También. Así que debemos potenciar ambas partes para obtener una vida plena, pero siempre con la cabeza firme y siendo objetivos.

¿Estudiar? si mi hijo va a ser futbolista…

En España hasta los dieciséis años los jóvenes tienen la obligación de ir al colegio. Que la educación sea obligatoria nos abre un abanico de diversos escenarios que pueden plantearse. Por una parte, podemos tener el caso de un deportista que destaca en su disciplina y se le autoriza a estudiar a distancia. En otros casos, se puede acudir a escuelas especializadas que permiten compaginar deporte y estudios…etc.

Lo interesante de esas situaciones es comprender que habrá jóvenes que son capaces de compaginar el deporte con su obligación de estudiar. Otros solamente irán a clase porque no les queda más remedio o incluso los llegarán a abandonar en cuanto tengan la oportunidad.

La buena noticia de todo esto es que compaginar el deporte y los estudios es posible, ya que la formación académica y la actividad deportiva son algo totalmente compatible. Ambas esferas pueden ayudarse mutuamente entre ellas. ¿Cómo? pues, por ejemplo, haciendo que los jóvenes se esfuercen más en el colegio gracias a la contribución del deporte.

En este tema, el papel de las madres y los padres es de gran importancia. Se trata de balancear ambos campos y, empezando ya desde la niñez, darle el peso que corresponda a cada uno. El objetivo es buscar un equilibrio entre lo académico y lo deportivo lo antes posible. Tratando así de evitar posibles situaciones de fracaso escolar una vez llegada a la adolescencia.

Beneficios de estudiar

El deporte puede aportar grandes beneficios a la educación de nuestros hijos, pero pensar que la práctica deportiva puede sustituir a los estudios es un disparate.

Estudiar nos permite adquirir conocimientos, una formación que nos brinda la oportunidad de ser personas cultas y preparadas. Ir a clase favorece que nos relacionemos con otras personas con intereses diferentes a los nuestros y ayuda a fortalecer la disciplina.

Lo más adecuado sería entender el deporte como un complemento de gran valor para la formación académica. La finalidad de esto es no sobredimensionar la importancia de la actividad deportiva. En esa situación, los estudios serán una fuente de estimulación paralela al deporte, pudiendo tener así otro “combustible” diferente. Se trata de evitar que los jóvenes relacionen el hecho de ganar o perder con el valor que se dan a ellos mismos como personas. 

Estudiar no solamente ofrece ventajas como las mencionadas o incluso que nos pueda ayudar a asimilar mejor conceptos complejos en la parcela deportiva. Además, da la posibilidad de disfrutar de esos beneficios, tanto a las personas que no tienen la oportunidad de terminar triunfando en la élite como a cualquiera que practique deporte. ¿Por qué íbamos entonces a privarnos de las ventajas de poder compaginar los estudios con el deporte?

No debe olvidarse, que aún tratándose de personas que llegan a triunfar en la élite, una vez que su carrera deportiva termina, continúan siendo personas muy jóvenes que deben buscar nuevos rumbos y desafíos en su vida.

La responsabilidad de los padres: ¿Cómo ayudo a mi hijo a compaginar deporte y estudios?

Tanto los padres como las madres deben asumir que es su responsabilidad inculcar a sus hijos que estudiar es algo importante e ineludible, es su responsabilidad. La actividad deportiva debe ser un complemento que deben compatibilizar con su obligación principal, que es estudiar, por mucho que les apasione o sean muy buenos practicando su deporte. 

Es importante que los padres y otras figuras del ámbito deportivo como los entrenadores, tengan en cuenta que el esfuerzo de los deportistas en relación a su actividad académica es importante. Tendrá que tenerse en cuenta también el trabajo que se realiza en la parcela deportiva, de forma que los deportistas puedan asimilarlo y no bajar su rendimiento en ninguno de los dos campos.

¿Qué podemos hacer?

En muchos casos, unos de los principales conflictos (y casi la primera piedra que hay que salvar a la hora de poder compaginar ambos) que se da entre deporte y estudios es la organización del tiempo. Los horarios de los colegios, institutos y universidades, añadido a las tareas escolares, dificultan mucho la práctica deportiva. Se requieren muchas horas de dedicación y eso puede resultar muy estresante. 

Barriendo para casa,  podemos utilizar esa situación para que los jóvenes aprendan a organizarse y aprovechen los “huecos” de los horarios. Por ejemplo, si el entrenamiento empieza a las 7 y las clases han terminado a las 5, para hacer las tareas o una parte de ellas. También podría ser muy útil utilizar el desplazamiento al lugar de entrenamiento para adelantar sus tareas.

La disciplina que adquirimos con el deporte no va a incluir solamente el tiempo de entrenamientos o competiciones por lo tanto. También abarca el hecho de organizar su actividad principal, en este caso los estudios, de forma que puedan practicar deporte con la dedicación que desean. 

En definitiva, los jóvenes que aprenden a aprovechar bien su tiempo y organizarse adecuadamente, sin descuidar sus estudios, adquirirán una fortaleza mental que les será de gran utilidad.

No debe olvidarse que sus horarios son muy exigentes: asistir a clases, entrenamientos una vez que termina el horario escolar, realizar las tareas, competir el fin de semana… Además de descansar adecuadamente para poder rendir tanto en los estudios como en el deporte, contar con un horario que incluya todas sus obligaciones puede ayudar. Así podrán organizar el tiempo y no descuidar todas las actividades que deben realizar. Se trata de asumir que han adquirido un compromiso con el deporte y por lo tanto deben responsabilizarse de su decisión y aprender a compaginarlo para “llegar a todo”.

«Si no apruebas, no juegas» vs Competir es un premio

Como hemos visto, que los padres y las madres le hagan ver a sus hijos la importancia de los estudios es algo fundamental. sobre todo teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos, los jóvenes ven el deporte como algo mucho más atractivo.

Para que nuestros hijos puedan asumir que lo más importante son sus estudios, otras estrategias que pueden emplear los padres son por lo tanto, interesarse por sus actividades escolares. Puede ser de gran ayuda preguntar por sus tareas y actividades, ayudar en la medida de lo posible…y por supuesto, exigir un rendimiento mínimo.

Si fuera necesario, se podría vincular su rendimiento en los estudios con lo que más le gusta a nuestro hijo, que es la práctica del deporte. No se trata de llegar a una situación como por ejemplo: “pues si vas mal en las clases te quito del equipo de fútbol”. O peor aún…que pasados unos días “levantemos la mano” y se le perdone. Se trata de hacer que una actividad que le gusta mucho, pueda servir para reforzar el esfuerzo de otra que no le gusta tanto o le supone mayor dificultad.

Lo interesante sería proponerlo no como un castigo por tener malas notas. Competir será un premio que va vinculado a la principal obligación que tiene nuestro hijo, que son sus estudios. De esa forma, si le interesa mucho el deporte, lo más normal será que para evitar quedarse sin jugar, el joven se esfuerce en sus obligaciones académicas.

El objetivo es que pueda haber una conciliación entre ambas esferas. La finalidad es compaginar algo que le atrae mucho, el deporte, con otra actividad que le puede aportar también grandes beneficios, sus estudios.

Estudios contra Deporte

El mensaje es claro: el deporte puede ser muy importante… pero los estudios lo son más. Si se da la situación de no sacar buenas notas y por lo tanto, no poder jugar, se le estaría ayudando a mejorar en los estudios al dedicarles más tiempo. Además, lo más normal sería que en la próxima evaluación sus calificaciones mejoren. En ese caso, habrá que reconocer sus esfuerzos y dejar bien claro que ha cumplido su parte y regresa a las competiciones.

En resumen, se trata de utilizar el deporte que es de gran interés para nuestros hijos, como un medio. Utilizarlo para reforzar hábitos de gran importancia como ser personas disciplinadas, sociables, respetuosas y que cumplen con su obligación de estudiar.

La tarea que tienen por delante los padres al ser los responsables de su educación es clave en todo esto.

Estrategias de gran utilidad serán:

  • Preguntar e interesarse por sus tareas
  • Ayudarles a que estructuren el tiempo al principio si les supone una dificultad, reconocer sus esfuerzos y los progresos que van haciendo
  • Procurar que descansen y que cuenten con un horario que les ayude a organizarse… 

Apoyarnos en estas estrategias ayudará a que el deporte les sirva para desarrollar valores que formarán parte de su vida en muchos ámbitos. Inculcarles la importancia de asumir responsabilidades y de compaginar sus estudios con el deporte sentará unas bases sólidas en esa dirección.

Todo ello contribuirá a que sean capaces de enfrentarse de manera mucho más eficaz a las situaciones que les plantee la vida.

Sobre mí

Soy Juan Fernández, Psicólogo y Máster en Psicología del Deporte. ¿Mi objetivo? promover los valores del deporte, ayudar a los deportistas a optimizar su rendimiento deportivo, además de asesorar y formar a través del deporte a los familiares y el entorno de los más jóvenes.

Puedes encontrarme también en instagram (@psico.deportiva.mente)

Referencias

Buceta, J.M (2015) Mi hijo es el mejor, y además es mi hijo. Madrid: Dykinson

Buceta, J.M (2004) Estrategias psicológicas para entrenadores de deportistas jóvenes. Madrid: Dykinson

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