Pruebas de fútbol: cómo prepararlas para no desaprovecharlas
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Pruebas de fútbol: cómo prepararlas para no desaprovecharlas

Una prueba se gana casi toda antes de llegar. El día que pisas ese campo ya no puedes cambiar tu físico, ni tu técnica, ni cuánto has descansado el mes anterior. Solo puedes gestionar bien lo que traes.

Por eso este artículo empieza por la preparación y no por los trucos de dentro del campo. Y por eso el primer consejo es el más incómodo de todos: si no es tu momento, no vayas.

Antes de decir que sí: dos preguntas

¿Puedes dar la talla en ese club?

No hace falta adivinar nada. Tira de sentido común: ¿has jugado contra ellos?, ¿qué categoría es respecto a la tuya?, ¿qué nivel tienen los que ya están en esa plantilla?

En una prueba no basta con estar bien. Tienes que ser mejor que los que ya están fichados, porque al club le cuesta menos quedarse con lo que conoce. Si vas a un sitio que te queda tres escalones por encima, lo normal es que no salga, y habrás gastado un cartucho.

¿Es este el momento?

Esta es la que más caro se paga, porque estas oportunidades suelen ser de un solo uso. Si te ven y dicen que no, el año siguiente la plaza de la prueba se la dan a otro.

Te lo contamos por haberlo hecho mal. Alejandro se presentó a unas pruebas con el Racing de Santander al pasar a juvenil, recién llegado de una rotura del ligamento cruzado anterior. No fue buena idea. Después de una lesión grave el cuerpo no aguanta lo que le vas a pedir y la cabeza va con el freno de mano: hay acciones que evitas sin darte cuenta. Se quemó una bala que no volvió a aparecer.

Si puedes esperar a estar entero y con confianza, espera. Y si todavía estás buscando por dónde te puede llegar la oportunidad, lo desglosamos en cómo encontrar equipo de fútbol.

Cómo llegar preparado

Las pruebas suelen caer cuando los equipos arrancan la pretemporada. Ahí está la ventaja más fácil de conseguir y la que menos gente aprovecha.

El que ha entrenado por su cuenta esas semanas previas llega fresco y compite desde el primer día. El que llega de dos meses parado se arrastra la primera sesión, y la primera impresión ya no se cambia. En una prueba no hay tiempo de «ir cogiendo el ritmo».

Qué hacer las semanas de antes:

  • Fuerza y potencia, que es lo que sostiene el sprint, el salto y el duelo. No hace falta vivir en el gimnasio: con tres sesiones bien organizadas a la semana vas sobrado.
  • Sprints y cambios de dirección, que es donde te van a ver. Cortos, con descanso completo, sin fatiga acumulada.
  • Balón, todos los días. Controles, pases y golpeo. Lo básico hecho con soltura es lo que más se nota.
  • Bajar la carga los últimos tres o cuatro días. Llegar cansado por haberte matado la semana anterior es un clásico.

El plan completo, semana a semana, está en cómo planificar tu pretemporada. Y si quieres saber de dónde partes, el test CMJ se hace con el móvil en cinco minutos y te dice si estás mejorando o solo te lo parece.

Muchos de los futbolistas que entrenamos llegan justo por esto: tienen algo a la vista y saben que no están. En el programa MVP-90 se empieza con una valoración para ver qué falla de verdad —y casi nunca es lo que el jugador cree— y se trabaja eso durante 90 días, presencial en Gijón u online desde cualquier país.

Qué miran de verdad

Qué miran de verdad en una prueba de fútbol, dentro y fuera del campo
Lo que de verdad pesa en el informe.

Quien decide no está puntuando jugadas bonitas. Está resolviendo un problema: le falta un perfil concreto y busca quién lo cubre mejor. Eso incluye cosas que valora sin decírtelas: tus puntos fuertes y débiles, la edad, el peso, tu historial de lesiones, cómo llevas la presión y cuánta competencia hay en tu puesto.

Dentro del campo, esto es lo que marca la diferencia:

Muéstrate y pide el balón. El que se esconde desaparece del informe en veinte minutos. No hace falta gritar: basta con ofrecerse siempre y no desaparecer cuando el partido se pone feo.

Juega a lo que sabes hacer. El error más común es intentar impresionar con lo que peor se te da. Si tu fuerte es la conducción y el desborde, condúcelo. Si es el juego de primeras y la lectura, juega de primeras. No es el día de estrenar registros.

Habla. Avisar de una presión, pedir una basculación, cantar un desmarque. Cuesta cero y se ve muchísimo, sobre todo porque la mayoría de los que están a prueba van callados y a lo suyo.

Corre con cabeza. Ir a todos lados a todo trapo no es intensidad, es no entender el juego. Esfuerzo máximo, pero en las acciones que tocan.

Ten claro tu rol. Si eres central y sales jugando, saca limpio. Si eres extremo, ataca la espalda. Cumplir tu puesto de forma impecable convence más que dos jaladas sueltas.

Compórtate como un profesional fuera del campo. Llegar pronto, saludar, escuchar la corrección sin poner cara, recoger el material. Esto se nota y pesa más de lo que crees, porque el club sabe que va a convivir contigo nueve meses.

Los errores que dejan fuera a gente con nivel

  1. Ir a demostrar en vez de ir a jugar. El que intenta el caño en su propia área en el minuto dos no está compitiendo, está actuando.
  2. Desaparecer tras un fallo. Vas a fallar. Todos fallan. Lo que se mira es qué haces en la siguiente acción.
  3. Llegar deshidratado o sin haber comido bien. Con perder un 2 % del peso en sudor ya rindes peor y decides peor. Lo básico está en la guía de hidratación.
  4. Discutir una decisión del que te está probando. Es el que decide. No es el día.
  5. Dormir cuatro horas los días previos por nervios o por viaje. Si te desplazas, llega con margen.
  6. Ir con las botas nuevas. Sin estrenar, en una prueba, es un regalo envenenado.

Si no te cogen

Lo primero: que no te cojan no significa que no des el nivel. Los clubes buscan perfiles concretos, y una prueba se decide muchas veces por cosas que no tienen nada que ver contigo:

  • Ya tienen dos jugadores con tus características en tu posición.
  • Necesitan reforzar otra demarcación.
  • Buscan un perfil físico distinto por el modelo de juego del entrenador.
  • Tienen el cupo de fichas cerrado.

Lo segundo, y esto sí depende de ti: pide una valoración. No todos te la darán, pero el que te la dé te está regalando el mejor informe que vas a recibir en todo el año. Pregunta con educación qué han visto y qué mejorarías.

Lo tercero: sigue. Cada partido de liga es una prueba, aunque nadie te lo diga, porque nunca sabes quién hay mirando. Jamie Vardy pasó de la octava división inglesa a la Premier con 27 años. Es una excepción entre miles, pero existe, y llegó porque siguió jugando.

Un caso real

Dos semanas de entrenamiento, gratis

Si lo que acabas de leer te sirve, el siguiente paso es probarlo. El Pack Mini Élite son dos semanas de programación real, con los vídeos de cada ejercicio y las progresiones, igual que se las damos a los futbolistas que entrenamos.

Solo pedimos tu nombre y tu correo. Sin dirección, sin tarjeta y sin pagar nada.

Las pruebas se juegan con más presión de la normal, así que conviene llevar la parte mental preparada: nervios antes de un partido.

Si las pruebas son ya para un equipo senior, conviene saber qué te vas a encontrar: del juvenil al fútbol senior.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo destacar en unas pruebas de fútbol?

Ofreciéndote siempre, jugando a lo que mejor se te da en vez de a lo que crees que impresiona, hablando dentro del campo y cumpliendo tu puesto de forma impecable. Y llegando físicamente preparado, porque en una prueba no hay tiempo de coger el ritmo.

¿Cuánto tiempo antes hay que empezar a prepararse?

Lo ideal son entre cuatro y seis semanas, coincidiendo con lo que sería tu pretemporada: fuerza, sprints y balón a diario, bajando la carga los últimos tres o cuatro días para llegar fresco.

¿Qué pasa si fallo en los primeros minutos?

Nada, si la siguiente acción la pides igual. Todo el mundo falla en una prueba; lo que se evalúa es la reacción. El que desaparece después de un error se descarta solo.

¿Puedo repetir una prueba en el mismo club otro año?

A veces sí, pero cuenta con que no. Si ya te han visto y han dicho que no, lo habitual es que la plaza se la den a otro jugador. Por eso conviene elegir bien el momento y no presentarse recién salido de una lesión.

¿Qué llevo el día de la prueba?

Tus botas de siempre, ya rodadas. Espinilleras, ropa de entrenamiento, una muda, agua y algo de comer para después. Y llega con margen de tiempo, sin prisas ni viajes justos.

¿Sirve de algo que no me seleccionen?

Sí, si pides valoración. Preguntar con educación qué han visto y qué mejorarías te da un diagnóstico externo que normalmente nadie te ofrece. Es la información más útil que te vas a llevar de ahí.

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