Por qué me lesiono tanto jugando al fútbol
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Por qué me lesiono tanto jugando al fútbol

Si llevas dos o tres temporadas encadenando molestias, roturas pequeñas y vueltas a empezar, lo primero que hay que decirte es esto: no es mala suerte con todo, pero tampoco es culpa tuya con todo. Hay una parte que no controlas y una parte que sí, y merece la pena separarlas antes de volverse loco.

Lo segundo, y nos importa decirlo claro: las lesiones no se previenen, se reduce su riesgo. Nadie puede garantizarte que no te vayas a lesionar. Se trata de quitarle papeletas a la lotería.

La idea que lo explica casi todo

Piensa en tus músculos, tendones y articulaciones como cuerdas. En reposo están tranquilas. Cuando esprintas, frenas o chocas, las tensas.

Una cuerda se rompe cuando recibe más tensión de la que está preparada para soportar. Ahí está todo. Te lesionas cuando la carga que le pides a tu cuerpo supera lo que ese tejido aguanta hoy.

Solo hay dos caminos entonces: bajar la carga, que no siempre depende de ti, o subir lo que aguantas, que sí. Pasar de una cuerda de un milímetro a una de veinte.

Las causas que se repiten

En la mayoría de casos que vemos, cuando alguien se lesiona una y otra vez, hay una o varias de estas cinco detrás.

1. Poca capacidad para lo que le pides al cuerpo

Es la más frecuente y la más ignorada. Entrenas tres días con el equipo, juegas los domingos, haces sprints a tope… y nunca has hecho un trabajo serio de fuerza. Tu cuerpo no tiene el margen que necesita.

Aquí conviene conocer un dato, porque cambia prioridades. El meta-análisis de Lauersen y colaboradores, publicado en el British Journal of Sports Medicine, comparó qué tipo de trabajo reduce las lesiones deportivas:

Qué hacesCuánto reduce el riesgo
Entrenamiento de fuerza~69 %
Trabajo propioceptivo~45 %
Programas de exposición múltiple (pliometría, acciones con balón)~38 %
Estiramientos estáticos~4 %
Qué reduce de verdad el riesgo de lesión en el fútbol: fuerza 69 %, propiocepción 45 %, exposición múltiple 38 % y estiramientos 4 %
Si solo vas a cambiar una cosa este año, ya sabes cuál.

Léelo otra vez: la fuerza reduce el riesgo casi setenta por ciento; estirar, un cuatro. La mayoría de los futbolistas amateur hacen justo lo de abajo de la tabla y nada de lo de arriba. Si solo vas a cambiar una cosa este año, ya sabes cuál. Por dónde empezar está en el entrenamiento de fuerza en el fútbol.

2. Saltos de carga

El cuerpo se adapta a lo que hace de forma habitual. Lo que le rompe no suele ser el volumen alto, sino el cambio brusco: dos meses parado y volver a full, una pretemporada que arranca a tope, una semana con tres partidos, o el típico «he estado lesionado y vuelvo con todo para recuperar el tiempo».

Este es el clásico de septiembre. Y también el de quien se reincorpora tras una lesión sin pasar por la readaptación, que es justo lo que explicamos en volver a jugar después de una lesión.

3. Una lesión anterior mal cerrada

El mejor predictor de una lesión es haber tenido esa misma lesión. Y no porque estés «tocado para siempre», sino porque casi nadie completa la última fase: el alta médica no es el alta deportiva.

Si volviste en cuanto dejó de doler, arrastras déficit. Suele quedarse una pierna más débil que la otra, menos control al aterrizar o menos tolerancia al sprint. Y eso, la primera vez que aprietas de verdad, aparece.

4. Dormir poco y comer mal

No es un consejo de revista. El sueño y la alimentación son la base sobre la que tu cuerpo repara lo que rompes entrenando. Un futbolista que duerme cinco horas y come regular tiene menos margen aunque entrene lo mismo que otro.

Como nos contó el fisioterapeuta Josevi Piris en nuestro pódcast, el jugador tiende a lo cómodo: pide masaje y botas de presoterapia, que no exigen nada, y descuida lo que de verdad manda, que es dormir, comer y controlar la carga. El orden completo está en la pirámide de la recuperación.

5. Asimetrías y movilidad que no da

Una cadera que no rota, un tobillo rígido, una pierna que aguanta bastante menos que la otra. El cuerpo compensa, y compensar significa que el trabajo lo acaba haciendo un tejido que no estaba diseñado para eso.

Esto no se adivina mirándote: se mide. Hay pruebas que puedes hacerte en casa en los tests de movilidad.

Lo que no va a arreglarlo

Por si te lo has planteado, o por si alguien te lo ha vendido:

  • Estirar más. Ese 4 % de la tabla. Mejora la sensación y la movilidad a corto plazo, y está bien por eso, pero no es lo que te va a mantener sano.
  • El foam roller y la pistola de masaje. Ayudan a sentirte mejor, que no es poco, pero nadie puede decirte «hazlo y así no te lesionas». Lo desarrollamos en foam roller, masaje y estiramientos.
  • Cuatro ejercicios de aductores vistos en YouTube. En un contexto donde no se hace nada, algo es mejor que nada. Pero no sabes si es lo que tú necesitas ni si encaja con tus cargas.
  • Descansar más, sin más. Parar baja el riesgo mientras paras, y lo sube en cuanto vuelves, porque vuelves con menos capacidad.

Por dónde empezar esta semana

  1. Mídete. Salto, movilidad de tobillo y cadera, y diferencias entre una pierna y otra. Sin un punto de partida vas a ciegas.
  2. Mete fuerza de verdad, dos o tres días a la semana, con progresión. No circuitos infinitos: carga que sube.
  3. Sube la carga poco a poco. Si vuelves de un parón, la primera semana se queda corta a propósito.
  4. Duerme. Es lo más barato y lo que más rinde.
  5. Cierra bien la última lesión. Si esa pierna sigue siendo la débil, no está cerrada.

Cuándo esto se te queda corto

Si llevas años en el bucle, si tienes varias lesiones encima o si no sabes por dónde empezar a ordenar todo esto, el problema ya no es de información: es de que nadie ha mirado tu caso concreto.

Eso es lo que hacemos en el programa MVP-90: una valoración inicial para ver dónde están de verdad tus déficits y tus asimetrías, y a partir de ahí una programación individual de 90 días ajustada a tus entrenamientos, tus partidos y tu historial, con tests para comprobar que la cosa se mueve. Presencial en Gijón u online desde cualquier país.

Y algo que decimos siempre: si hay dolor, una molestia que no se va o sospecha de lesión, eso lo ve un fisioterapeuta o un médico, no un artículo ni un preparador físico. Nosotros trabajamos con lo que ellos dicen, no por encima.

Dos semanas de entrenamiento, gratis

Si lo que acabas de leer te sirve, el siguiente paso es probarlo. El Pack Mini Élite son dos semanas de programación real, con los vídeos de cada ejercicio y las progresiones, igual que se las damos a los futbolistas que entrenamos.

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Un caso real

Preguntas frecuentes

¿Se pueden prevenir las lesiones en el fútbol?

No del todo. Muchas son traumáticas: una entrada, un mal apoyo, un choque. Lo que sí se puede es reducir el riesgo, y bastante: con los pilares cubiertos, lo que más lo reduce es el entrenamiento de fuerza.

¿Por qué me lesiono siempre del mismo sitio?

Porque el mejor predictor de una lesión es haber tenido esa misma lesión, casi siempre por no haber completado la última fase de la recuperación. Si esa pierna sigue siendo más débil o tolera menos el sprint, el déficit sigue ahí.

¿Estirar antes de jugar evita lesiones?

Prácticamente no: en la evidencia disponible, los estiramientos estáticos aparecen con una reducción de riesgo muy pequeña frente al 69 % del trabajo de fuerza. Mejoran la sensación y la movilidad, que es motivo suficiente para hacerlos, pero no son tu seguro.

¿Cuánto trabajo de fuerza necesito para notarlo?

Con dos o tres sesiones bien organizadas a la semana es suficiente para la mayoría de futbolistas amateur. Lo que importa no es la cantidad de horas, sino que haya progresión y que se mantenga en el tiempo.

Me duele algo desde hace semanas, ¿qué hago?

Ir a un fisioterapeuta o a un médico del deporte. Una molestia que no se va en unos días necesita un diagnóstico, y ningún plan de entrenamiento sustituye eso. Después, la readaptación y el trabajo de fuerza van de la mano.

¿Descansar más me protege?

Mientras descansas, sí; cuando vuelves, no, porque regresas con menos capacidad de la que tenías. El descanso es necesario para recuperarte de una carga, pero lo que te protege a medio plazo es aguantar más, no hacer menos.

Y si quieres que te valoremos en persona, estamos en Gijón: entrenamientos individuales y en grupo reducido.

Un apunte útil: calentar te prepara para hoy, pero no es lo que te protege. Cómo hacerlo bien igualmente, en cómo calentar antes de un partido.

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