Lo que más te recupera después de un partido es lo que menos apetece: dormir bien esa noche, cenar como toca y no meter un pico de carga en los dos días siguientes. El baño de agua fría, las botas de presoterapia, el masaje o la pistola van después. Pueden ayudarte a sentirte mejor, pero no sustituyen a nada de lo anterior.
Esa es la idea de la pirámide de la recuperación, tal y como nos la explicó el fisioterapeuta Josevi Piris en nuestro pódcast. Aquí la bajamos a la práctica: qué pesa más, qué hacer hora a hora y qué errores evitar.
Por qué un partido te deja así
Un partido son sprints, frenadas, cambios de dirección, saltos y choques repetidos durante mucho rato. Eso deja tres facturas: energía gastada (las reservas de hidratos del músculo bajan), daño muscular (de ahí la rigidez y las agujetas) y fatiga de cabeza. Las tres se arreglan con tiempo, comida y sueño. Nada de lo que te hagan encima de una camilla repone energía ni repara fibra por ti. Por eso la recuperación tiene una jerarquía.
La pirámide de la recuperación, nivel a nivel

En el pódcast, Josevi Piris lo planteaba así: el futbolista tiende a lo cómodo. Está cansado y se pregunta «¿qué me pongo?», porque tumbarse con unas botas de presoterapia no exige nada. Lo que manda es lo que cuesta, y solo con esa base cubierta tiene sentido añadir lo demás.
| Nivel | Qué es | Cuánto pesa | Qué hacer en concreto |
|---|---|---|---|
| Base | Sueño, nutrición e hidratación, control de cargas | Casi todo. Si falla, lo de arriba no lo compensa | Dormir las horas que necesitas la noche del partido y la siguiente; comer y beber bien desde que acaba el partido; no meter sesiones duras en los dos días siguientes |
| Medio | Recuperación activa y movilidad | Ayuda, sobre todo a quitar rigidez y a llegar mejor al siguiente entreno | Al día siguiente, moverte suave: paseo, bici o trote muy ligero, y movilidad de cadera, tobillo y columna |
| Cima | Estrategias pasivas: masaje, foam roller, presoterapia, agua fría, pistola | Poco. Es el remate, «al gusto del futbolista» | Usa la que a ti te siente bien, sin quitar tiempo a la base y sin esperar milagros |
La base: sueño, comida y control de cargas
- Sueño. Es la parte de la recuperación que no se puede comprar. La noche del partido cuesta dormir, más si juegas tarde: cena pronto, luz baja y móvil lejos de la cama. La calidad del sueño y la duración de la siesta están en descanso para futbolistas: siestas y sueño.
- Nutrición e hidratación. Reponer hidratos, meter proteína y recuperar el líquido perdido. Está explicado con ejemplos de platos en qué comer después de un partido de fútbol y en la guía de hidratación en el fútbol.
- Control de cargas. El más olvidado, porque no parece «recuperación»: no apilar esfuerzos duros cuando el cuerpo todavía está pagando el partido. Como decía Josevi, depende mucho del preparador y del entrenador, pero hay una parte tuya: todo lo que haces por tu cuenta fuera del equipo.
El nivel medio: recuperación activa y movilidad
Moverte suave al día siguiente suele dejarte mejor que pasarte el día en el sofá: se va parte de la rigidez y llegas al siguiente entrenamiento con mejores sensaciones. Tiene que ser fácil de verdad: si acabas con las piernas más cargadas que al empezar, has hecho otra sesión de carga.
La cima: lo pasivo, al gusto del futbolista
El ejemplo de Josevi resume su sitio: tras un partido muy cargado, cuidar la base y moverte suave al día siguiente pesa mucho más que «tres mil masajes». Lo vemos más abajo.
La conversación completa con el fisioterapeuta Josevi Piris, en nuestro pódcast:
Qué hacer hora a hora después del partido
| Momento | Qué hacer | Qué evitar |
|---|---|---|
| Las 2 horas posteriores | Beber desde el vestuario. Comer algo con hidratos y proteína cuanto antes, aunque sea un tentempié hasta la comida de verdad. Ropa seca y abrigarte | Pasar horas sin comer, o que lo primero que entre sean cervezas |
| Esa noche | Cena completa. Rutina tranquila para bajar revoluciones. Acostarte a tu hora habitual o lo más cerca que puedas | Trasnochar, pantallas en la cama, cenas muy pesadas justo antes de dormir |
| Día siguiente (D+1) | Descanso o recuperación activa: 20–30 minutos de paseo, bici o trote muy suave y algo de movilidad. Comer bien todo el día. Si te gusta, aquí encaja lo pasivo | Gimnasio de piernas, pachanga, series, «salir a sudar para soltar» |
| D+2 | Vuelta al trabajo normal si las sensaciones acompañan. Si sigues muy cargado, baja volumen y súbelo al día siguiente | Forzar porque «toca», o quedarte parado del todo por unas agujetas |
Dos matices:
- Si no has jugado o has jugado poco, tu D+1 no es de recuperación. Necesitas compensar la carga que no has tenido, y eso lo decide tu entrenador o tu preparador.
- La semana completa está en el microciclo de entrenamiento en fútbol. Si entrenas fuerza por tu cuenta, la sesión pesada nunca va al día siguiente de jugar: lo explicamos en la guía de entrenamiento de fuerza en fútbol.
Encajar todo esto con los entrenos del club y con cómo llegas cada semana es justo lo que se ajusta en el programa MVP-90: la carga de cada semana se adapta a tus partidos, tu fatiga y tus molestias.
Si quieres la sesión del día siguiente montada paso a paso, con la versión para titulares y la de suplentes, la tienes en entrenamiento de recuperación post partido: la sesión del día después.
Masaje, agua fría, presoterapia y pistola: qué se puede esperar
Lo que sigue es la opinión profesional de Josevi Piris en el pódcast, no una verdad cerrada ni un consejo médico. La resumimos con prudencia:
- Masaje. Mejora las sensaciones: menos dolor percibido, más bienestar. Eso es valioso, porque quien se nota mejor descansa mejor y entrena mejor. Lo que, según la literatura que él maneja, no se ha demostrado es que acelere la recuperación biológica: en estudios que miden marcadores de daño muscular en sangre no se ven diferencias entre quien recibe masaje y quien no. Tampoco «activa la circulación» más que moverse.
- Foam roller. Mismos mecanismos que el masaje, con una ventaja: lo manejas tú. Es útil para sentirte más suelto antes de entrenar al día siguiente de una sesión dura. Lo que no se puede decir es «pásate el rodillo y así no te lesionas».
- Estiramientos. Mejoran la sensación muscular y la movilidad a corto plazo. Que eso reduzca lesiones, en palabras suyas, no está nada claro. Si estás muy rígido te vendrán bien; prioritarios no son.
- Agua fría, botas de presoterapia y pistola. Entran en el mismo cajón: estrategias pasivas que van «al gusto del futbolista». Si te dejan las piernas más ligeras, úsalas. No les pidas que arreglen una mala noche o una semana mal planificada, ni pienses que sin ellas no recuperas.
Una idea más del pódcast: las rutinas personales cuentan. Si tu combinación de movilidad, rodillo y activación te hace salir al campo con más confianza, es una buena rutina para ti.
En el blog tienes el uso práctico de la pistola de masaje en fútbol y del foam roller. Léelos con esta jerarquía en la cabeza: son la cima de la pirámide, no la base. Y la conversación entera está en la entrevista a Josevi Piris.
Agujetas después de jugar al fútbol: qué son y qué no hacer
Las agujetas son dolor muscular de aparición tardía: no duelen al acabar, sino al día siguiente, y suelen ser más fuertes entre el primer y el segundo día. Vienen del daño que producen en la fibra los esfuerzos a los que no estás acostumbrado, sobre todo las frenadas y los cambios de dirección. No son «ácido láctico acumulado». Por eso aparecen más en pretemporada o tras un parón, y van a menos a medida que el cuerpo se adapta.
Qué no hacer:
- Machacar el músculo dolorido con una sesión dura de piernas «para quitarlas».
- Quedarte inmóvil. Moverte suave alivia más que el sofá.
- Estirar fuerte y a rebotes sobre un músculo que ya está dolorido.
- Tomar medicación por tu cuenta. Eso es terreno de tu médico.
Y aprende a distinguirlas de una lesión. Las agujetas son difusas, aparecen en las dos piernas y mejoran al entrar en calor. Un dolor en un punto concreto, que apareció como un pinchazo en una acción, que va acompañado de hinchazón o moratón o que te hace cojear no son agujetas.
Semanas de dos partidos
Cuando juegas miércoles y domingo, o sábado y domingo en un torneo, entre partido y partido no hay tiempo para entrenar: solo hay tiempo para recuperar y activar.
- Dormir y comer deciden cómo llegas al segundo partido mucho más que cualquier aparato.
- Entre un partido y otro, recuperación activa y, como mucho, una activación corta la víspera. Si entrenas fuerza, una sola sesión breve esa semana, o ninguna.
- Nada de extras por tu cuenta. Esa semana, menos es más.
Para los padres: en fútbol base es habitual jugar con tu equipo, doblar con otra categoría y tener además torneo o partido en el colegio. Esa suma también es carga, y la decisión de cuánto juega es de los adultos. Más ideas en cómo entrenar durante la temporada.
Señales de que no estás recuperando y cuándo ir al fisio o al médico
Estar cansado uno o dos días después de jugar es normal. Deja de serlo cuando se repite semana tras semana:
- Llegas al siguiente partido con las piernas todavía pesadas.
- Rindes peor con el mismo entrenamiento de siempre.
- Duermes mal, estás más irritable o sin ganas de entrenar.
- Encadenas resfriados o molestias pequeñas que van cambiando de sitio.
Si te reconoces, revisa primero la base (sueño, comida, carga total). Lo tienes desarrollado, con un truco sencillo para vigilarlo, en cómo saber si te estás sobreentrenando.
Ve al fisioterapeuta o al médico si el dolor es agudo y localizado, si notaste un pinchazo o un crujido, si hay hinchazón, moratón o inestabilidad en una articulación, si el dolor te despierta por la noche o si una molestia no mejora con el paso de los días. Si hubo un golpe en la cabeza con mareo, confusión o dolor de cabeza, al médico el mismo día. Sobre cómo reducir el riesgo de lesión, mira prevención de lesiones en el fútbol.
Errores típicos después del partido
- Cervezas y cena floja. El alcohol empeora el sueño y la rehidratación, y una bolsa de patatas no repone lo que has gastado. Primero come y bebe agua; luego ya decides lo demás.
- Trasnochar la noche del partido. Es la noche que más cuenta.
- Gimnasio de piernas el lunes «para soltar». Si jugaste el domingo, eso no suelta: suma daño sobre daño. Para soltar, muévete suave.
- Encadenar pachangas. Partido el sábado, fútbol sala el domingo y otra pachanga el lunes. Cada una cuenta como carga, aunque sea «de risas».
- No hacer nada en toda la semana y dejarlo todo para el partido. Quien solo juega los domingos recupera peor, porque su cuerpo no está preparado para esa carga.
Josevi lo resumía así: un músculo sufre cuando recibe más carga de la que está preparado para soportar. A medio plazo, lo que más te protege es llegar más preparado al partido, y eso se construye entrenando con orden.
Un caso real del MVP-90. Hamed entrenaba mucho y no mejoraba. Ordenar cargas y descanso fue parte del cambio:
Preguntas frecuentes
Descansar o hacer recuperación activa: moverte suave durante 20–30 minutos (paseo, bici o trote muy ligero) y algo de movilidad. Come bien durante todo el día y acuéstate pronto. Lo que no toca es gimnasio de piernas, series ni otra pachanga.
Depende de los minutos jugados, de la exigencia del partido, de tu nivel de entrenamiento y de cómo duermas y comas. Lo habitual es notar las piernas cargadas uno o dos días. Si se alarga y se repite cada semana, revisa el descanso y la carga total.
Puede mejorar tus sensaciones, y eso tiene valor si a ti te sienta bien. Pero es una estrategia pasiva: no sustituye a dormir, comer y controlar la carga. Si no te gusta o no tienes dónde hacerlo, no pierdes nada importante.
A muchos futbolistas les dejan las piernas más ligeras, pero no está demostrado que aceleren la recuperación del músculo: no son imprescindibles. Si tu sueño, tu comida y tus cargas están en orden y te apetece usarlas, adelante; si no, empieza por ahí.
Con tiempo. Moverte suave, dormir y comer bien ayudan a llevarlas mejor; un masaje o el foam roller pueden aliviar la sensación. No las «quites» con una sesión dura de piernas. Si el dolor es en un punto concreto o apareció como un pinchazo, no son agujetas: consulta a un fisioterapeuta.
Conclusión
Recuperar bien no va de tener más aparatos, sino de respetar un orden: primero sueño, comida y control de cargas; después moverte suave; y al final, si te gusta, lo pasivo. Como decía Josevi Piris, el futbolista no tiene que saber de todo: tiene que saber qué es lo importante y dejarse asesorar en el resto.
Lo más difícil de hacer solo es saber cuánta carga meter cada semana según cómo llegas. En el programa MVP-90 la planificación es individual y se ajusta cada semana a tus entrenos del club, tus partidos, tu fatiga y tus molestias. Online desde cualquier país o presencial en Gijón. No es una promesa de resultado: es una forma ordenada de trabajar.




