Entrenamiento de fútbol para adultos: plan semanal
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Entrenamiento de fútbol para adultos: plan semanal si trabajas y juegas el fin de semana

Si trabajas, tienes dos o tres huecos de 40–50 minutos a la semana y juegas el sábado o el domingo, te llega. Con dos o tres sesiones cortas bien elegidas se rinde en una liga amateur o de veteranos y se evita buena parte de las lesiones típicas de este perfil. Lo que no funciona es lo que hace casi todo el mundo: no moverse de lunes a viernes y pedirle al cuerpo un partido entero de sprints, frenadas y golpeos el domingo por la mañana, en frío.

El enfoque general —recuperar bien, no entrenar al fallo, cuadrar fuerza, campo y vida— lo contamos con un caso real en cómo seguir rindiendo en fútbol amateur con más de 30 años. Este artículo es la parte práctica: qué hacer cada día, cómo calentar antes del partido y cómo volver si llevas años parado.

Qué cambia con la edad (sin dramatizar)

No hay un cumpleaños en el que el cuerpo deje de responder. Lo que vemos con los adultos que entrenamos son tres cambios graduales:

  • Recuperas más lento. El partido del domingo se nota todavía el martes. Entre dos esfuerzos fuertes necesitas más margen que a los veinte, y además duermes menos y trabajas más.
  • Pierdes fuerza y velocidad si no las entrenas. Son las que antes se van con una vida sedentaria y las que el fútbol más exige. Responden al entrenamiento a cualquier edad.
  • Los tejidos toleran peor los picos de carga. Tendones y músculos llevan bien lo que hacen a menudo y mal lo que hacen de golpe. Una semana de silla más un partido a tope es exactamente eso: un pico.

La conclusión no es entrenar menos, sino repartir mejor: un poco de lo que exige el partido, varias veces por semana.

Las prioridades, por orden

Con poco tiempo hay que elegir. Este es el orden que usamos:

  1. Fuerza. Es lo que más se pierde y, en nuestra experiencia, lo que más protege. Piernas, cadera, isquios, gemelo y tronco, con pocas repeticiones y sin llegar al fallo. Los fundamentos están en la guía de entrenamiento de fuerza en el fútbol.
  2. Sprints cortos, dosificados. El isquio suele romperse corriendo rápido. Cuatro a seis sprints cortos entre semana, bien calentado y con descanso completo, evitan que el del domingo sea el único de la semana.
  3. Movilidad. Cadera y tobillo, sobre todo si pasas ocho horas sentado. Diez minutos dentro del calentamiento o en casa; no hace falta una sesión aparte.
  4. Resistencia intermitente. La última porque el propio partido ya la entrena y es la que antes mejora. Con cambios de ritmo, no con trote largo: lo explicamos en resistencia en el fútbol.

Tres planes semanales según el tiempo que tengas

Partido el domingo. Si juegas el sábado, adelanta todo un día. Si tu equipo entrena un día entre semana, ese entrenamiento ocupa el lugar de la sesión de carrera.

DíaPlan de 1 sesiónPlan de 2 sesionesPlan de 3 sesiones
LunesPaseo o descansoPaseo o descansoPaseo o descanso
MartesFuerza A (completa) + sprints cortosFuerza A (completa) + sprints cortos
MiércolesSesión única: fuerza + sprints cortosCarrera intermitente (25–30 min) + movilidad
JuevesFuerza B (más corta) + carrera intermitente (10–12 min)Fuerza B (más corta y más rápida)
ViernesMovilidad, 10 minMovilidad, 10 minDescanso
SábadoDescansoDescansoDescanso
DomingoPartido, con calentamientoPartido, con calentamientoPartido, con calentamiento

Dos reglas que valen para los tres planes:

  • Nada exigente en las 48 horas previas al partido. Si solo puedes entrenar el viernes, que sea ligero: movilidad, dos series por ejercicio y un par de carreras progresivas.
  • Una sesión a la semana es poco, pero no es cero. Mantiene la fuerza. Si es tu caso, no la cambies por salir a trotar.

Si tienes gimnasio, la rutina de gimnasio para futbolistas te da sesiones montadas; si entrenas en casa, empieza por la rutina sin material.

Una sesión tipo de 45 minutos

Es la «Fuerza A» de la tabla. Ajusta las cargas a tu nivel: la referencia es acabar cada serie con la sensación de que podrías hacer dos o tres repeticiones más.

1. Calentamiento (8 minutos). Movilidad de tobillo y cadera, puente de glúteo, sentadillas y zancadas con el peso del cuerpo, dos o tres saltos suaves cayendo con control.

2. Bloque de fuerza (27 minutos). Para ahorrar tiempo, alterna la zancada con el remo en lugar de descansar parado.

EjercicioSeries × repeticionesApunte
Sentadilla goblet o sentadilla búlgara3 × 5Baja controlado, sube rápido
Peso muerto rumano3 × 6Espalda neutra, nota el isquio, no la zona lumbar
Zancada hacia atrás o subida al cajón2 × 6 por piernaTrabajo a una pierna: no te lo saltes
Remo con mancuerna o en polea3 × 8Se alterna con la zancada
Curl nórdico (o puente de isquios a una pierna)2 × 4–5Bajada lenta. Si nunca lo has hecho, empieza por el puente

Si te sobran tres minutos: elevaciones de talón a una pierna, 2 × 10.

3. Bloque de carrera (10 minutos). Dos carreras progresivas de 30 metros, subiendo hasta el 80 %. Después, de 4 a 6 sprints de 10–20 metros, volviendo andando y con un descanso de 45–60 segundos entre cada uno. Las primeras semanas, al 90 %, no al máximo. Si el último sale más lento que el primero, has terminado: se busca calidad, no cansancio.

La «Fuerza B» es la misma idea recortada: dos series por ejercicio, cargas algo más ligeras movidas rápido y sin curl nórdico, para no llegar al domingo con los isquios cargados.

Lo difícil es cuadrar esto con turnos, viajes y una molestia que va y viene. Es lo que ajustamos semana a semana en el programa MVP-90, que se planifica sobre tu disponibilidad real.

El calentamiento antes del partido: los 10–12 minutos que más lesiones te ahorran

Si de todo el artículo solo vas a hacer una cosa, que sea esta. Lo habitual en ligas de adultos es llegar con el tiempo justo, atarse las botas y pegar dos tiros a puerta. El primer sprint de verdad llega en el minuto tres, en frío, y en nuestra experiencia ahí es donde más se rompe este perfil.

  1. Trote suave con desplazamientos (2–3 min). Hacia delante, lateral y de espaldas.
  2. Movilidad dinámica (3 min). Balanceos de pierna adelante-atrás y laterales, zancada con giro de tronco, abrir y cerrar cadera caminando, círculos de tobillo. En movimiento, sin mantener posturas largas: el porqué está en calentamiento estático vs. dinámico.
  3. Activación (2 min). Diez sentadillas, seis zancadas por pierna, diez elevaciones de talón y unos segundos de skipping bajo.
  4. Carreras progresivas (3 min). Tres o cuatro carreras de 20–30 metros subiendo la velocidad en cada una: 60, 70, 80 y 90 %. Termina con dos frenadas y dos cambios de dirección. Es el paso que prepara al isquio para lo que viene.
  5. Balón (2 min). Pases cortos, conducción y golpeos de menos a más distancia. El disparo lejano en frío es un clásico del aductor.

Si llegas tarde y solo tienes cinco minutos, haz el 2 y el 4. Y si sales desde el banquillo, repite dos progresivos antes de entrar.

Si llevas años parado: 4–6 semanas antes de volver a competir

No uses los partidos para ponerte en forma: ponte en forma para poder jugarlos. Antes de empezar, hazte una revisión médica si llevas tiempo inactivo, y con más motivo si tienes factores de riesgo: tensión o colesterol altos, diabetes, tabaco, sobrepeso o antecedentes familiares de problemas de corazón. Tu médico decidirá qué pruebas necesitas.

SemanasCarreraFuerzaBalón y partido
1–2Andar rápido y trotar alternando (1 min de trote, 2 andando, 8–10 veces). 2–3 días2 días con el peso del cuerpo: sentadilla, puente de glúteo, zancada, plancha, elevación de talonesToque y pases. Sin partidos
3–4Trote continuo de 15–20 min o bloques más largos. Carreras progresivas al 70–80 %Se añade carga ligera y trabajo a una piernaRondos y ejercicios con balón sin oposición fuerte
5–6Cambios de ritmo (15 s rápido, 30 s suave). Sprints de 10–15 m al 90 %, frenadas y cambios de direcciónLa sesión tipo de arriba, con cargas conservadorasPachanga controlada o entrenamiento con el equipo, minutos limitados

Si una semana se te hace dura, repítela antes de pasar a la siguiente. Y el primer partido, mejor una parte que los dos tiempos.

Un dato propio: los dos futbolistas de más de 40 años que hemos medido al empezar y al terminar su proceso pasaron, de mediana, de 19,3 a 23,7 cm en el salto con contramovimiento (CMJ). Son solo dos personas: sirve de orientación, no es un baremo ni una previsión de lo que te pasará a ti. Pero encaja con un patrón que se repite: quien parte de más abajo es quien más mejora en porcentaje.

Señales para frenar y pedir ayuda

  • Para y busca atención médica si notas dolor u opresión en el pecho, falta de aire desproporcionada, mareo, palpitaciones o sensación de desmayo. No es «falta de forma».
  • Para la sesión y consulta a un fisioterapeuta o médico ante un pinchazo o dolor agudo en carrera, dolor que te cambia la forma de correr, una articulación que se hincha o un dolor que va a más de una sesión a otra o te despierta por la noche.
  • Baja la carga una semana si acumulas cansancio que no se va, duermes peor y cada vez rindes menos. Las señales están en cómo saber si te estás sobreentrenando.

Las agujetas de las primeras semanas son normales; un dolor que aparece siempre en el mismo punto, no. Más en prevención de lesiones en el fútbol.

Fútbol 7 y fútbol 11: qué cambia en la preparación

  • Fútbol 7: campo más pequeño y, en general, más aceleraciones cortas, frenadas y cambios de dirección, y menos carreras largas. Prioriza sprints de 5–15 metros, frenadas, trabajo a una pierna, gemelo y aductores. Suele haber cambios frecuentes: vuelve a activarte antes de entrar.
  • Fútbol 11: más metros y carreras más largas a alta velocidad. Añade poco a poco algún sprint de 30 metros entre semana y dale algo más de sitio a la resistencia intermitente.

La base —fuerza, sprints dosificados, calentamiento— es la misma en los dos.

Errores típicos del futbolista adulto

  • La pachanga sin calentar. «Es entre amigos» no le dice nada a tu gemelo.
  • Solo correr. Mejora el fondo, pero no la fuerza ni la velocidad, que es lo que se pierde y lo que protege.
  • Gimnasio de estética. Pecho y bíceps, series al fallo y nada a una pierna: agujetas y poco que sirva en el campo.
  • Compensar el lunes la fiesta del sábado. Una paliza de castigo tras dormir poco y jugar es la peor combinación. El lunes, paseo.
  • Volver como si tuvieras veinte. Tu cabeza recuerda al jugador que eras; tus tendones, los años que llevas sentado.
  • Jugar con dolor «porque calentando se pasa». A veces se pasa. Otras veces es la lesión de seis semanas avisando.

Un caso real del MVP-90. 54 años y compitiendo con jóvenes: así ha sido su progreso:

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días tiene que entrenar un adulto que juega al fútbol el fin de semana?

Con dos sesiones de 40–50 minutos entre semana, centradas en fuerza y sprints cortos, la mayoría rinde bien y reduce el riesgo de lesión. Tres es mejor si recuperas bien. Una sola es poco, pero mucho mejor que llegar al partido sin haber hecho nada.

¿Se puede volver a jugar al fútbol a los 40 después de años parado?

Sí, con dos condiciones: una revisión médica antes de empezar y de cuatro a seis semanas de preparación progresiva antes de competir. Primero andar, trotar y fuerza básica; después carreras progresivas, y solo al final sprints y partidos, con pocos minutos.

¿Qué es más importante para un veterano: correr o hacer fuerza?

Fuerza. Es lo que más se pierde con los años y lo que más ayuda a tolerar sprints, frenadas y choques. La resistencia va después, con cambios de ritmo, y en parte ya la entrena el propio partido.

¿Cómo debo calentar antes de un partido de fútbol 7?

Diez o doce minutos: trote con desplazamientos, movilidad dinámica, activación con sentadillas y zancadas, tres o cuatro carreras progresivas hasta el 90 % con frenadas, y golpeos de menos a más distancia. Si sales desde el banquillo, repite dos progresivos.

¿Puedo ponerme en forma para el fútbol entrenando en casa?

Para empezar, sí. Con el peso del cuerpo, trabajo a una pierna, una goma y 20 metros para correr tienes recorrido durante meses. Cuando deje de costarte, necesitarás carga externa para seguir progresando.

Conclusión

Jugar bien y sin romperte a los 30, a los 40 o a los 50 depende de hacer tres cosas todas las semanas: fuerza, unos pocos sprints bien hechos y un calentamiento de verdad antes del partido. Y de tener paciencia si vuelves después de años.

Si quieres que alguien lo planifique contigo —alrededor de tu trabajo, tu liga y tus molestias—, eso es el programa MVP-90: online desde cualquier país o presencial en nuestra academia de Gijón. Y si antes quieres entender qué hace y qué no hace esta figura, lee cómo elegir un preparador físico online de fútbol.

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